3/11/10

El refugio de los templarios



La orden de los Caballeros Templarios fue fundada en 1118 por nueve caballeros franceses liderados por Hugo de Payens tras la Primera Cruzada. Su propósito original era proteger las vidas de los cristianos que peregrinaron a Jerusalén tras su conquista.

Cuando apenas el reino de Jerusalén había sido creado, el rey Godofredo de Bouillon murió, y su hermano Balduino I ocupó su lugar. Balduino I, consciente del gran sacrificio que estaban haciendo los caballeros defendiendo los Lugares Santos, decidió concederles un sitio donde reposar y reponer fuerzas para las futuras batallas.

Cuando en 1129 la Iglesia Católica aprobó la Orden del Templo, ésta creció en seguidores y empezó a expandirse por Francia, Alemania, el Reino Unido y España. Esta propagación territorial contribuyó al enorme incremento de su riqueza.

La Orden del Templo siguió luchando durante años, pero en 1187, se enfrentaron a las tropas del Sultán de Egipto, el cual les derrotó sin piedad.
Las bajas y el coste económico de la guerra supusieron el principio del fin de este ejército cristiano.

En 1244, cayó Jerusalén y los pocos templarios que habían sobrevivido se vieron obligados a emigrar hacia otros países en busca de refugio.


Este reportaje es una muestra de aquello que en su día amparó a los nobles sirvientes de Cristo. Un lugar sin igual, escondido entre las malezas y custodiado por el silencio que salvaguarda las memorias de aquellos que dieron su vida por la fe.








2/11/10

El castillo invisible

Reportaje fotográfico aquí: http://aliciariusphotography.com/in-the-dark/el-castell-invisible/


Cuenta la leyenda que, más allá de "La Comarca", vivía un rico y apoderado señor feudal. Este prometió a su madre en el lecho de muerte, alzar el castillo más imponente jamás visto. Lo construiría con sus manos y su sudor como prueba del amor y lealtad hacia ella y el castillo perduraría por los siglos de los siglos, invisible a enemigos y rufianes.

El noble emprendió su ardua tarea con voto y devoción durante décadas, dejando su juventud y marchitándose con el pasar del tiempo. Por fin, a la edad de noventa años, sin apenas sentidos para contemplar su épica obra, suspiró por última vez antes de fallecer.

Piedra a piedra, el sudor de su constructor quedó enterrado en muros y paredes. El amor a su madre sin saberlo, conjuró el hechizo de protección más fuerte jamás habido. De tal modo que, al morir, la fortaleza adquirió la mágica propiedad de desaparecer ante los ojos de todos aquellos que quisieran profanarlo, asediarlo o expoliarlo.










1/11/10

Sanctuarium

Reportaje fotográfico aquí: http://aliciariusphotography.com/in-the-dark/santuarium/


Principios del siglo XX. Rafael, vástago de una familia con larga tradición de escultores, reniega de su padre y todo lo relacionado con la tradición de sus ancestros: la artesanía.
En Mayo de 1931, se suceden una larga serie de atentados contra las instituciones eclesiásticas, quemando y destruyendo decenas de inmuebles: iglesias, parroquias, conventos, seminarios, etc... El joven Rafael, alentado por las masas, participa de forma activa y aúna fuerzas con los camaradas para saquear y destruir todo lo que encontraban a su paso. Lo más irónico de ese día es, sin duda, que esas imágenes eran fruto de las agraciadas manos del padre de Rafael... y allí estaba el hijo de un erudito de las bellas artes, aniquilando las creaciones de su progenitor.Semanas después, Rafael vuelve eufórico a casa y se encuentra con un panorama dantesco. Su padre, tras conocer el desafortunado destino del trabajo de toda una vida ha decidido suicidarse colgándose de unas de las vigas del taller.


Rafael, sintiéndose responsable de la muerte de su padre, se jura a sí mismo recuperar lo perdido.


Durante mucho tiempo, permanecerá aislado como un ermitaño, esculpiendo el mármol hasta sangrar las manos, desechando en ocasiones, meses de trabajo al no encontrar la inspiración para estar a la altura de sus propias exigencias.


Los años van pasando y Rafael ya no conserva ese espíritu de luchador. Las canas cubren su dejada melena y sus manos se han transformado en herramientas celestiales; con una precisión y habilidad que sobrepasa incluso las de su difunto padre.


Medio siglo después de la fecha fatídica, el cincel de Rafael arranca su último trozo... el ruido de la inseparable herramienta al caer, no apaga el tosco y gutural gemido del cuerpo del anciano al golpear sobre el desgastado mosaico. Las manos rígidas parecen arañar el suelo y una gris neblina cubre sus ojos sin vida... es el final de un sueño, de una esperanza por redimir su pecado, que concluye en el mismo taller donde su padre lo abandonó cincuenta años atrás.



Historia original por Sergio T.











The broken dreams' factory

Reportaje fotográfico aquí: http://aliciariusphotography.com/in-the-dark/the-broken-dreamsfactory/


Todo abandono suele ir acompañado –casi siempre—de un final triste; como ocurrió con La Fábrica de los sueños rotos.

En 1942, fruto de la ilusión de un padre, nacía este taller de cerámica. Durante años, Jaume y su mujer Dolors fueron los artífices de un sinfín de figuritas con aire ingenuo.

Inspirados por el nacimiento de su segundo hijo, siguieron creando cientos de estatuillas para todo tipo de ocasiones especiales hasta que, un día, la mujer y sus dos hijos fueron víctimas de un accidente de coche; los tres fallecieron.

Jaume, devastado por el peso de la soledad y desconsolado ante tal injusticia, abandonó el taller; los recuerdos eran demasiado dolorosos como para seguir adelante.
Con los años, sus diminutas creaciones fueron cayendo en el olvido y, el polvo y el silencio , castigaron el lugar sin piedad.